Entrevistas

A continuación se incluyen fragmentos de las entrevistas realizadas durante la investigación previa a la tesis que sirvió como base para crear El Deseo Invisible.


“Yo venía a hacerle el encargo y aquí en el centro no faltaba quién lo mirara. Entonces porque siempre ha existido eso, cuando la persona es joven, llama la atención. Todavía existe eso. Hay hombres de edad que siguen a los jóvenes, aquí en la plaza existen muchos que… empiezan con las rodillas, o temas diferentes, yo te invito a tomar una bebida, un helado o un trago o un sándwich, existe… pero yo nunca acepté, porque siempre fui miedoso. No fui audaz. De haber sido audaz, estaría viviendo con… había un millonario que me ofrecía el oro y el moro cuando yo era joven… tiene que haber fallecido ya. Pero nunca quise, nunca acepté”.

“Las boîtes eran caras. Iban los hombres de plata. En el Parque Forestal, en los ’60-’70 en la noche había romerías, ¡ay no! Dije yo. Romerías de hombres, parejas buscando hombres. Los hombres iban ahí también. Yo conocí a varios hombres interesantes, buen mozos. A mí me seguían como moscas. Me decían, vámonos para el pastito, bájate los pantalones… ¡No! Les decía yo. Me decían: «Oye que soy buen mozo, tai cabrito, ven, vamos pa’ mi casa, pa’ mi departamento». Otros lugares eran la Alameda, desde Plaza Baquedano hasta Ahumada, toda la gente caminando porque… feliz. Y la gente que le gustaba estar con gays, feliz buscando, con autos, buscaban con autos. También había prostitución callejera. Y ahora se terminó todo eso”.

“Estaba el centro de Santiago lleno con boîtes elegantes. Estaba el Goyesca, en la esquina de Huérfanos con Estado… ¡Era maravilloso! Los cines funcionaban hasta las doce de la noche o una de la mañana. Y usted se entretenía viendo películas bonitas… ¡Ahora no hay un cine! ¡No hay nada! Este país está muerto, cuando entró el militar, descarado, que en paz descanse, ese echó a perder todo el mundo”.

G.D., Plaza de Armas, 2013


“El término homosexual siempre ha existido. El tema es que dentro de los circuitos, dentro del mundo homosexual, teníai distintos códigos. Las pasivas, las locas, las mariquitas. Las mariquitas no tanto ah… Que las entendíai, si acaso las entendíai o no las entendíai… Normalmente ocupabai el tema de si acaso erai pasiva o erai activa, que era una cuestión que estaba fuertemente marcada. Porque además tenía que ver con los roles que tú cumplíai, y los cumplíai a cabalidad. Hoy día es más diverso. Uno tiene que ponerse a la altura de los tiempos. La gente que era activa, era activa y era activa… no había por ningún lado. Porque además tu práctica sexual tenía qué ver con tu rol, un rol fuertemente marcado. Porque nosotros no nos hemos desempolvado de la cultura machista que llevamos. Tú teníai que diferenciar claramente, era simpático, yo soy más marica de calle ah… yo crecí, yo aprendí en la calle. Estos eran mis barrios [Bellas Artes], nosotros nos paseábamos por aquí… esta era una zona de levante… y de buen levante te voy a decir. Tú mirabai y cachabai… todo, todo, todo. Porque ahí se mezclaba, este barrio ha sido histórico, aquí se mezclaba… yo aquí en este barrio conocí a tipos que venían en esos autitos chicos de aquella época a levantar pendejos, porque habían muchos pendejos… que circulaban en esta zona”.

“Éramos un lote de diez, doce que nos juntábamos acá en el centro. Si tú haces una relación en cómo las tribus se han ido tomando las estaciones, los parques, nosotros hacíamos lo mismo. Éramos quince maricas que nos tomábamos esta calle [Mosqueto], y aquí cotilleábamos, cotorreábamos, nos contábamos historias, comprábamos un copete, nos sentábamos a la orilla del cerro [Santa Lucía], el cerro no tenía rejas, era mucho más libre, podíai transitar toda la noche… O nos íbamos al Parque Bustamante, o nos íbamos al Parque Forestal cuando existían los matorrales porque ya no tiene. Porque le daba distinta connotación también. Porque además era una zona de ligue. Y era casi hotel también. Si llegabai y tirabai ahí. Tirabai en el parque sin ningún temor”.

Marco Ruiz, Bellas Artes, 2013


Gonzalo Asalazar

Escritor nacido en San Felipe desde las entrañas de la Tierra. La palabra lo ha acompañado toda su vida. Su voz tiene la fuerza de la honestidad carnívora, heredera del linaje cerebral y auditivo de todas las madres.